4/10/08

Futbol: El Triunfo en la Liga del Interior

Colaboracion de Agustín Santarelli

El Triunfo se saca el Cassette (pero nunca la de CASET)

Tras confirmar la clasificación a octavos de final de la Liga Universitaria del Interior de La Plata, el verde confiesa su secreto.


Sólo por hacernos los importantes y para jugar al entrevistado, eso que el fútbol mediatizado nos ha acostumbrado (blog del torneo mediante), imaginemos que algún periodista nos preguntara luego de la victoria del verde, el domingo en Sosba:
-¿Por qué El Triunfo está en octavos de final?

Envalentonados por habernos clasificado recién en última instancia y en condiciones desfavorables, podríamos ponernos el cassette, y decir una frase hecha para no complicarnos demasiado con las declaraciones: “pasamos porque éste es un equipo de Hombres”. Pero no. Porque esa respuesta tribunera y plagiada a cualquier jugador profesional desataría el peor desenlace para la carrera de un futbolista triunfense, implicaría tirarse a la hinchada en contra, quemarse y ahumadizarse vivo.
En nuestro caso, paradójicamente, terminamos describiendo toda esta situación fantasiosa e hipotética con la sola excusa, y el rodeo lógico, de tener que asumir que El Triunfo no es un equipo de hombres, sino un “Equipo de Hombres y Mujeres, de chicas y chicos”.
Es una frase fuerte, que trataremos de desarrollar para que no se preste a dobles interpretaciones. Pero primero lo primero, pongámonos en situación. El Triunfo antes que nada es un pueblo que queda en el noroeste bonaerense, en el partido de Lincoln. Nos gusta agrandar un poco las cosas y contar que somos como 2000 habitantes (y acá ponemos el “somos” porque más allá de lo que dice el documento o el domicilio real, y el sentimiento de pertenencia, preferimos incluirnos también para engrosar el número). Como se puede imaginar, hay un sólo jardín de infantes, una sola escuela primaria, una sola secundaria, un sólo boliche bailable y un sólo club. Entonces, no sólo que nos tenemos que ver todos los días, sino que también los domingos, porque todos somos hinchas, eventualmente jugadores, o socios del mismo club. Es decir, que nos conocemos desde que nacemos hasta que la muerte o algún que otro destierro nos separa.
Y así andamos varios de los triunfenses por La Plata, de repente -entre otras cosas- jugando al fútbol en este torneo, y volviéndonos a encontrar. En la rutina de lo que es la cotidianidad de nuestros días del pueblo, nos ha quedado eso de que el domingo no hay otra cosa que no sea ir a ver al verde, al Club Atlético y Social El Triunfo (CASET). En verdad, no hay mucho más en la semana que eso de ir el domingo a la cancha, el resto de la semana el comentario es más o menos el mismo. Y esa costumbre nos sigue hasta acá. Acaso de ahí tenga que entenderse que es muy difícil que alguno de los jugadores falte un partido, o que alguien de la hinchada no vaya.

Como se sabe y ya es de interés público en el torneo, el verde tiene una populosa parcialidad femenina. A cuenta de no faltar a la verdad, la historia de las chicas que van a todos los partidos tiene más que ver con esa tradición que hace de los domingos días de fútbol y mates, que con las ganas de perderse un buen rato de fin de semana o cagarse de frío porque sí, o porque crean que ese día vamos a jugar medianamente bien. En fin, nos han visto jugar desde chicos, viendo cómo crecían algunos pelos y como otros se caían, para después notar cómo engordamos, cómo nos seguimos peleando igual que siempre, por las mismas cosas de siempre. En fin, nos conocemos todos. Y para dato estadístico conviene que se sepa también que CASET no ha salido campeón más de dos veces en sus 85 años de historia (en ningún caso alguno de nosotros lo llegó a ver), es decir que la insistencia tampoco tendrá que ver con eso de que van a la cancha a vernos ganar. Incluso, tal vez sea ese legado errático el que nos salva de las puteadas y silbidos femeninos.

En el mundo que es el pueblo todo el mundo sabe lo que pasa y también se sabe de lo que pasa acá en la ciudad. Cuando volvemos a El Triunfo, nos gusta contar que estamos jugando un torno de fútbol muy bueno en La Plata, con muy buenos equipos, y ahí nomás decimos: “seee, hay un nivel bárbaro...por eso vamos al fondo en la tabla, pero imaginate que, por ejemplo, para Lincoln juegan el Popi Simón y el Cholete”. Los viejos memoriosos del fútbol zonal se agarran la cabeza y asienten sacando la trompa, - “¡ah!, si juegan esos cracks estamos hablando de muy buen nivel entonces”.
Volviendo al torneo de la liga, más allá de la clasificación, estamos muy contentos de haber participado del campeonato. En lo particular nos sirvió para volver a encontrarnos, para tener esa excusa de domingo y de charla en la semana, para seguir teniendo siquiera esa sensación de que alguien en algún lugar escuchará algo del pueblo El Triunfo y tendrá una referencia.
Esperemos no se entienda esta nota como un grito fanático al localismo. En definitiva, si podemos contar con pocas palabras las pequeñas historias de nuestros pueblos, tal vez se deba a que hay muchos elementos en común. Y en eso andamos, si gracias a este torneo pudimos saber de Alicia de Guatraché, de Toay, de Piedritas, de Doblas. Seguramente, encontremos que tenemos anécdotas repetidas y atribuidas cada una de ellas a algún personaje local (o acaso no hay, o hubo, en cada pueblo algún bolichero que ofreció agregar cubitos de hielo a la bebida mientras se rascaba, con las mismas manos, sus partecitas), es probable también que andemos cargando la herencia de historias negadas y silenciadas como el genocidio llamado Campaña del Desierto, o las fundaciones marcadas en el calendario a partir de la llegada del ferrocarril.
Entonces, nos es necesario contar algo de eso que es nuestro pueblucho. Muchos de los que participan en el torneo se habrán enterado de su existencia recién ahora y notarán (los más curiosos) que no aparecemos en algunos mapas argentinos, o que tampoco siquiera tenemos una fiesta inventada como para chapear con el nombre. Por ejemplo, si aunque sea nos destacáramos como la “capital nacional del chancho con plumas”, o algo extravagante como tener la potestad de un record Ginnes (lo del jugador famoso se los debemos también), pero no. Así que no nos queda otra que escribir esta notita que ya habrá aburrido a más de uno pero por suerte ya termina.
Por último, apenas si podemos agradecer a los chicos que organizan el torneo y a todos los que comparten este encuentro tan lindo con la excusa del picado.

En nombre de todos los que somos El Triunfo:
las hermanitas Altolaguirre (que de haber nacido varones hubieran hecho más discutido cada uno de los partidos y fortalecido la potencia goleadora, aunque diezmado nuestra capacidad de hacer banderas), la Manuca (médica espiritual del equipo), la Loly (aguerrida marcadora de punta, hija del legendario y eterno Ruben Petetta), el Fede (máximo comedor de semillitas de girasol en la historia de los bancos suplentes, que viaja desde Capital para garantizar la planilla), los demás triunfenses en La Plata, los triunfenses de El Triunfo, las novias, las hermanas, el Polaco, los viejos (que cuando vienen a visitarnos se quedan hasta después del partido), el Mara, Augusto, Ricki y Camaleón (los extracomunitarios que se ganaron el pasaporte cuando fueron al pueblo y se tomaron el primer Fernet en el bolichón el Empujón), y los jugadores nativos, decimos insistentemente, otra vez, gracias...y nos vemos el domingo, otro domingo.

2 comentarios:

c dijo...

Leyendo este articulo me hizo tambien recordar ciertos detalles de mi vida pasada. Y no estoy escribiendo aqui por casualidad.

Estaba hablando con mi esposa de los tiempos de la Plata, de mis estudios alla por el 79/80 en ingenieria,y recuerdo los cursos que hice, los examenes que di, las peñas a las que fui, mis horas en la facultad, como escuchaba por la noche a Graciela Mancuso por la radio, y tambien me acuerdo de las baldosas flojas, que echaban agua para todos lados cuando uno las pisaba , asique tenia que caminar 'eligiendo' aquellas que parecian ser menos traicioneras; Y tambien me acuerdo de mis compañeros de estudios, me acuerdo de Vicky Zardini, de la que estaba medio enamorado, y ella se sentaba bien adelante en la clase de Analisis Matematico I, y no me daba mucho bolilla. Y me acuerdo de todas esas horas estudiando con Edgardo Ravelli en su casa, un gran tipo. Me acuerdo de Felipe Dominguez, amigo de Edgardo, un bocho ese tipo, tan bocho como ese otro que tambien estudiaba Ingenieria en esa epocas en La Plata, y que me ayudo, o intento ayudarme un poco con mis problemas de analisis. Siempre me acorde de su nombre. Solia ir a la casa a visitarlo, era un muchaco de unos 24 años, yo tenia 19 o veinte.Una de las ultimas veces que lo vi estaba estudiando en la preparacion del final de Analisis matematico y cuando entré en el comedor, o era su habitacion ? Veo en las paredes, enormes hojas de papel pegadas, cubiendo casi toda la superficie, y cada centimetro cuadrado de cada una de las hojas enormes tenia un garabato, y si uno se acercaba un poco veia que eran ecuaciones, limites, derivadas, integrales, uno al lado del otro, sin parar, miles y miles de formulas escritas a mano como si fueras parte de una pintura, o como si fueran un empapelado de caracteres matematicos hasta el infinito. Esa era la obra de Carlitos Dusio. Un gran tipo.

Siempre pensaba que estarian haciendo esta gente, que caminos habrian seguido. Asique un pensamiento me llevo a buscar sobre la Universidad de la Plata, ahi estaba la foto del edificio central, y en el buscador meti el nombre y me entere que es ingeniero y esta en universidad misma. Me alegro por el, y aprovecho para mandarle mis saludos.

Que estes bien Carlitos.

CPS

Carlos María Dusio y Marcelo Jesús Herrera dijo...

Muchas Gracias, amigo. Sos muy gentil. Así es: tenía unas hojas muy grandes, planillas que se usaban en el banco donde yo había trabajado y que las doblaba tantas veces hasta quedar del tamaño casi oficio. Allí hacía mis deberes. Al completarlas con fórmulas y deplegarlas quedaba casi una obra de arte. Mejor que los dibujos que hago ahora en el taller de Bellas Artes.
Creo recordarte y estoy casi seguro que uno de tus nombres es Patricio y tu apellido es vasco o francés.
Vivo en La Plata y trabajo en Bs. As. En la UNLP estuve muy poquito tiempo hace mucho.
Supongo que estás viviendo lejos y te imagino lejos de Argentina.
Mucha suerte
Carlos